Ventana

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Hay ventanas que miran hacia dentro. Como esta en las que a veces se me enreda la imaginación inventando un abrazo y un verso entre dos ausentes Y me asomo preguntándome a mí misma qué podrían sentir el uno por el otro. Entonces los miro y me proyecto en ellos hasta casi tocarlos. Las palabras … Sigue leyendo Ventana

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Cuando asedien tu faz cuarenta inviernos

Lecturas de verano. Siempre el buen sabueso de Periférica. Pequeñas joyas. Fuera tops ventas. Desoyendo las leyes de la moda y el mercado. Pequeños traguitos de belleza literaria, como un soplo cálido en la nuca, como el romanticismo que te atrapa de las pelis en blanco y negro.... más bien como una buena peli en … Sigue leyendo Cuando asedien tu faz cuarenta inviernos

Blues

Me despierto radiante, como este amanecer que se cuela por mi ventana regalándome un día más su música de pequeños rayitos de sol. Siento la cálida caricia del blues de anoche que levanta mi cintura. La acompaña la pelvis, que se mueve lentamente incorporando mi torso. Los brazos se extienden hacia arriba y un lazo color purpurina tira de mi cabeza que aún permanece metida hacia mi pecho. Me incorpora ligeramente y me balancea de un lado para otro. Todas las partes de mi cuerpo son acompañadas por el sonido de una trompeta. Mis ojos están cerrados, mi boca sonríe de placer. Mis piernas se flexionan, se estiran, se balancean al compás de mis brazos. Mi respiración se agita cada vez más deprisa. Dulces y sutiles movimientos. Empiezo a escuchar ruidos por encima del blues! Sonidos alborotados, desordenados. Una especie de rebaño con bocinas que se acerca cada vez más a mis oídos. Mi cuerpo relajado sonríe por dentro. Me levanto, ahí está la vida. Esas manos capaces de controlar todo lo que pasa por mi cuerpo. Unas manos que sujetan lazos que cuelgan por encima de mi cabello. Comienza la función hasta el final del día cuando desaparecerá el bulto de sonidos y minutos después vuelveré a sentir tu torso cayendo hacia mi cama donde la luz estará apagada. Caeré lenta, aún jadeante y emocionada. Me encojeré y te abrazaré con mis piernas. Cerraré los ojos y me dejaré llevar. Mi cuerpo es la felicidad y la dureza de mi existencia. Es quien me acompaña, quien expresa y cuenta. Quien se agita al ritmo de una buena música. Quien se encoje de miedo cuando le acorralan. Mi cuerpo es mi mejor guía. Vamos a por la próxima función.